En los años cuarenta egresaron las primeras promociones de arquitectos formados en la Facultad de Arquitectura de la Universidad Nacional de Colombia al tiempo que regresaban otros recién graduados de universidades norteamericanas, quienes entre 1942 y 1950 enseñaron en las nuevas escuelas profesionales en las ciudades de Medellín y Bogotá. Los especialistas afirman que el final de la década del cuarenta representó un período de grandes cambios conceptuales en la arquitectura colombiana. Los arquitectos Carlos Martínez y Jorge Arango fundaron la revista "Proa", que hasta hoy ha seguido siendo un excelente medio de divulgación profesional. En torno a esta revista se reunieron jóvenes arquitectos que en 1946 lograron elaborar planes y propuestas urbanísticas más acordes con la época a partir de patrones diferentes de los establecidos hasta ese momento, así como proponer soluciones urbanísticas que de haber sido aplicadas hubieran contribuido de manera significativa a evitar el caos en la planeación actual de la capital de la República.
El Ministerio de Obras Públicas se encargaba muy ocasionalmente de diseñar sedes deportivas o plazas, y esta excepción hace más interesante el diseño del estadio de béisbol de la ciudad de Cartagena.
El diseño se debe a los jóvenes arquitectos Gabriel Solano, Jorge Gaitán Cortés, Álvaro Ortega y Édgar Burbano, y el cálculo estructural lo realizó el ingeniero Guillemo González Zuleta. En 1944, la nación aprobó el plan de obras de la ciudad de Cartagena y se autorizó un préstamo por doce millones de pesos destinado a la realización de obras como el alcantarillado, la finalización de una avenida y el diseño y construcción de un estadio para que los habitantes de la región disfrutaran del juego en un lugar que cumpliera con todos los requisitos técnicos.
Este diseño sin precedentes sorprendió a todos los que aún no estaban preparados para el lenguaje que se proponía, mientras era reseñado por el director de "Proa" como muestra de una arquitectura "clara, desnuda y luminosa".
El arquitecto Germán Téllez definirá así la inusitada construcción: "La esbelta belleza de la estructura de la tribuna principal del estadio tiene un doble origen: el deseo de los arquitectos de lograr que no existiese obstáculo visual ninguno para los espectadores, sin prescindir por ello de la indispensable protección antisolar y el acierto del ingeniero González Zuleta al hacer intervenir las graderías mismas como elemento activo y vital de la estructura, y apelar al recurso de prolongados voladizos parabólicos con bóvedas de membrana en concreto aligerado".
Según los especialistas, la estructura del estadio se hizo sobre la base conceptual de las cubiertas ideadas en Madrid por el ingeniero Eduardo Torroja, para la construcción del hipódromo de La Zarzuela. Sin embargo, éstas se realizaron para el estadio colombiano con mucha mayor gracia, hasta el punto de llegar a convertirse en un modelo que se copiaría internacionalmente. En Caracas, por ejemplo, se siguieron los patrones de su diseño para construir el estadio olímpico de la Ciudad Universitaria de Caracas (1952), al igual que en diversas ciudades norteamericanas. Desafortunadamente, este conjunto dinámico y plástico de gran belleza fue remplazado por otro estadio y su abandono le está causando graves daños a la estructura.
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